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domingo, 5 de agosto de 2012

Tarta de melocotón en almíbar



¡Madre mía! Qué abandono total de blog tengo, hace más de un mes que ni me paso por aquí, se me ha juntado todo, el cierre del trimestre, unos poquitos días de vacaciones, luego mucho trabajo, y más trabajo, en fin, de esto último mejor no quejarse... en los tiempos que corren...

Tampoco es que haya tenido mucho tiempo para la cocina ni para la repostería, alguna cosita he hecho, galletas para un recién nacido, varias tartas para los fines de semana, más galletas para el cumpleaños de mi cuñada... os las iré enseñando poco a poco. Hoy os traigo una receta que ha gustado mucho en mi casa y en la casa de una buena amiga del pueblo de mi madre, se la he llevado un par de veces y les encanta. La idea surgió del blog de Canecositas, al que recurro mucho, y de su tarta-flan de melocotón. Luego empecé a tunear más al gusto de mi familia y a los ingredientes que tenía en casa y esto es lo que salió:

INGREDIENTES

200 gramos de galletas tipo "digestive"
30 gramos de avellanas
50 gramos de mantequilla

1 bote grande de melocotón en almíbar
2 sobres y medio de gelatina neutra
500 gramos de nata para montar
200 gramos de leche entera
75 gramos de azúcar

100 gramos de mermelada de melocotón
200 gramos de agua
colorante naranja (opcional)



PREPARACIÓN

Primero preparamos la base de la tarta pulverizando las galletas junto con las avellanas en velocidad progresiva 5-10. Añadimos la mantequilla y mezclamos unos segundos a velocidad 5. Echamos en un molde desmontable de unos 23-24 cm y aplastamos con una cuchara repartiendo bien por toda la base. Reservamos en la nevera.

Abrimos el bote de melocotón y separamos el almíbar de los trozos de melocotón. En el almíbar hidratamos dos sobres de gelatina neutra y reservamos. Las mitades de melocotón las vertemos en el vaso de la Thermomix y las trituramos en velocidad progresiva 5-10 hasta conseguir un puré fino.

Añadimos al vaso la nata, la leche y el azúcar y programamos 3 minutos, 60º velocidad 3. Al terminar el tiempo añadimos el almíbar en el que hemos hidratado la gelatina y programamos otro minuto a la misma velocidad y temperatura. Al terminar dejamos templar un poco y vertemos sobre la base de galletas usando una cuchara para que la mezcla no caiga directamente en la galleta.

Dejamos enfriar y reservamos en la nevera un par de horas o tres hasta que cuaje bien. Una vez cuajada ya podemos preparar la cobertura. Vertemos la mermelada en el vaso y trituramos bien los grumos en velocidad 5-10. Añadimos 200 gramos de agua, un poquito de colorante naranja y programamos 2 minutos, 50º velocidad 2. Al terminar añadimos el medio sobre de gelatina restante (el otro medio sobre lo guardamos bien cerrado para hacer alguna otra cobertura) y programamos un minuto más a la misma velocidad y temperatura. Dejamos templar un poco y vertemos sobre la tarta ya cuajada. De nuevo a la nevera y en cuanto cuaje la capa de cobertura está lista para comer.

Espero que os guste, es muy fácil y los ingredientes seguro que los tenéis en casa.


martes, 21 de febrero de 2012

Orejuelas de Andruido



¿No os pasa que hay recetas que sólo hacéis una vez al año? Sí, están muy ricas, os encantan, pero por algún motivo sólo y exclusivamente se hacen en una determinada fecha... ¿será la tradición? Me pasa con el roscón de reyes y me pasa con las orejuelas. Y eso que todos los años mi madre y yo nos prometemos volver a hacerlas unas semanas después... semanas que se convierten en un año. Y al final sólo las hacemos una vez al año en Carnaval ¡como manda la tradición! Y es que así las hacía mi abuela, así las hace mi madre (y yo con ella) y así parece ser que las haré yo con mi hija... ¡o no! A saber qué hará mi hija, jeje.

Esta es una de esas recetas que pasan de generación en generación, que en cada pueblo, en cada familia, se hacen de una manera, incluso se llaman de diferente manera: orejuelas, hojuelas, orejas... En nuestra zona son orejuelas y la receta que usamos en mi familia desde hace ya varias generaciones es la que os cuento ahora:



INGREDIENTES (para muuuuchas orejuelas)

4 huevos
1 taza (tamaño café) de aceite de girasol
1 taza (tamaño café) de orujo
2 cucharaditas de levadura química
2 cucharadas soperas de azúcar
harina (entre 800 gramos y 1 kilo)



PREPARACIÓN

Batimos los 4 huevos y les añadimos la taza de aceite y la de orujo. Mezclamos la levadura con el azúcar y lo agregamos a la mezcla anterior mezclando bien. Incorporamos la harina poco a poco, hasta que la masa no se pegue y esté manejable, puede que necesitemos un poco menos de lo que indico o incluso una pizca más, dependerá del tamaño de los huevos, del tamaño de nuestras tazas de café, etc. No debe quedar una masa dura. Dejamos reposar la masa, cubierta con un paño de algodón, durante unos 20 minutos. A continuación iremos cortando trozos y estirando con un rodillo hasta conseguir una lámina fina, de unos 2 milímetros, que cortaremos en trozos cuadrangulares de tamaño... al gusto del consumidor (a nosotros nos gustan medianos, se fríen mejor, de unos 10 centímetros, 15 como mucho). Nada más cortar se fríen en abundante aceite caliente hasta que se doren. Se sacan de la sartén y se colocan en una bandeja con papel de cocina para absorber el exceso de aceite. Se espolvorean con azúcar y listas para comer... no hace falta que se enfríen mucho, nosotras siempre nos comemos alguna al poco de sacar de la sartén y ¡están de muerte!



Se puede hacer la mitad de la receta, dividiendo las cantidades a la mitad. Algunas variantes añaden zumo de naranja, o fríen el aceite con una cáscara de naranja antes de mezclarlo con los huevos. También hay recetas que llevan anís en vez de orujo, o que no echan levadura... pero como digo, esta es la nuestra, la que nos gusta y la que he querido compartir con vosotros. Y os preguntaréis por qué las llamamos orejuelas de Andruido, pues es simple, así llamaba mi abuela al Carnaval (al parecer era una fiesta ancestral, como el Entroido gallego, que durante la  época del franquismo, cuando no se celebraba el Carnaval, se recordaba por la proximidad del cambio de estación) y se han quedado con este nombre las orejuelas. 



Si os animáis a probarla ¿me contáis qué os parece?